AdobeStock_234447034.jpeg

DESCUBRE A

MÁS SALUDABLE

UN DÍA A LA VEZ.

La

Complejidad

dentro de usted

AdobeStock_266499311.jpeg

El cuerpo humano está formado por 60-70 billones de células. Son 60-70 trillones de partes microscópicas trabajando juntas para brindarnos la bendición de experimentar la vida mientras navegamos en el mundo a través de nuestros sentidos. A medida que interactuamos con el mundo que nos rodea, las experiencias, los recuerdos y otras informaciones se registran en el cerebro.

 

Las experiencias de la vida nos dan una oportunidad única para construir, dar forma y crear nuestra mente. La mente es una herramienta increíble que nos ayuda a aprender y dar sentido al mundo que nos rodea. La red de información almacenada en la mente nos permite recordar cómo caminar, hablar y comer con facilidad. Nos recuerda cómo debemos interactuar y comportarnos en diferentes entornos sociales. Nos ayuda a crear identidad.

 

Pero hay más en nosotros que el cuerpo, el cerebro y la mente.

 

Existe también una parte invisible en nosotros que elige los pensamientos que entretenemos, cómo usamos nuestro cuerpo, cómo interpretamos  información recibida y cómo damos forma a nuestra mente. Hay varios componentes que forman parte de esta porción  invisible en quienes somos. Uno de los componentes principales de este material invisible y refinado es nuestra conciencia. Nuestra conciencia interactúa con nuestra mente, cerebro y cuerpo para ayudarnos a tomar decisiones que conducen a un estado saludable y equilibrado.

 

Esta parte invisible en nosotros también tiene la capacidad de tener acceso y conectarse con el poder de las cosas fuera de nosotros, como la naturaleza y Dios. Las dificultades en la vida ocurren cuando solo usamos nuestra mente para resolver problemas o tomar decisiones. Esto es problemático porque la mente solo puede enfocarse en la información que se ha registrado en el pasado debido a la experiencia personal. La incapacidad de la mente para conectarse con cosas fuera de sí misma crea una perspectiva limitada y nos impide aprovechar los aspectos emocionales necesarios para crear nuevos hábitos. Sin embargo, al utilizar nuestra parte invisible junto con nuestra mente nos brinda las herramientas que necesitamos para realizar cambios auténticos y duraderos en nuestras vidas.

 

A medida que estamos expuestos a eventos en nuestras vidas, la naturaleza interconectada del cerebro, el cuerpo, la mente y la parte invisible de quienes somos, trabajan juntos para crear lo que conocemos como nuestra experiencia mortal. Estas interacciones afectan directamente nuestra salud mental, emocional y física.

 

El Impacto del Pensamiento

AdobeStock_69438555.jpeg

Cuando interactuamos con el mundo que nos rodea, la información se recibe a través de nuestros sentidos. Esta información se envía a nuestro cerebro a través de cargas químicas y eléctricas que viajan a través de nuestro sistema nervioso o torrente sanguíneo. Cuando el cerebro recibe estos mensajes, estimulan la activación de genes dentro de las células cerebrales. Esta estimulación crea nuevos químicos que comunican información a todo el cerebro sobre lo que está sucediendo en el mundo exterior.

 

Una vez que el cerebro procesa  información, esta se presenta en forma de pensamiento. En ese momento, la parte invisible de quién eres tiene la oportunidad de tomar una decisión. Ud puede decidir entretener, albergar y desarrollar aún más ese pensamiento, o puede decidir descartarlo por completo. Cualquiera de las decisiones que tome termina desencadenando una cadena de cambios, fisiológico, biológico y genéticos. Esto se debe a que la decisión que tomamos de entretener o descartar un pensamiento genera expresiones de células cerebrales, comunicando información al resto del cuerpo en un intento de prepararnos para una respuesta física.
 

 

El Efecto Dominó

La comprensión integral de cómo funcionan los pensamientos deja en claro que no existe un pensamiento inofensivo. La verdad es que los pensamientos que elegimos para entretener tienen un impacto directo en nuestra salud. Los estudios científicos demuestran una y otra vez el efecto dominó fisiológico y bioquímico que los pensamientos tienen sobre el cuerpo.

 

El proceso de metabolizar los pensamientos comienza en las células cerebrales llamadas neuronas que producen químicos conocidos como neurotransmisores. Los neurotransmisores controlan prácticamente todas las funciones corporales. Además, juegan un papel fundamental en nuestro bienestar emocional. Los neurotransmisores crean la sensación y el sentimiento de felicidad, modulan las hormonas y nos ayudan a manejar y enfrentar situaciones difíciles y estresantes. Cuando los neurotransmisores son creados, viajan por todo el cuerpo e interactúan con cada célula del cuerpo.

dominos1.png

Los pensamientos que mantenemos dictan la producción de neurotransmisores, que a su vez determinan cómo el cuerpo se prepara fisiológicamente para las condiciones percibidas del mundo externo. En esa preparación, hay dos mensajes básicos que el cuerpo recibe del cerebro.

 

El primero es que no existen amenazas externas. Bajo estas condiciones, el cuerpo utiliza sus recursos para sanar, reparar, regenerar y desintoxicar. Como resultado, dormimos bien y nos levantamos con energía. Somos capaces de innovar, crear y mantener un fuerte sentido de motivación. Hay un deseo de resolver problemas, brindar servicio y ver lo bueno en nosotros mismos y en los demás. Es mucho más fácil sentir amor, alegría, gratitud, empatía, compasión y paciencia. Lo más importante es que nos sentimos en paz. Bajo estas condiciones, no solamente sobrevivimos, sino que  Vivimos y progresamos.

El segundo  mensaje le dice al cuerpo que existen amenazas externas. Bajo estas condiciones, el cuerpo entra en un estado de protección. Nuestra frecuencia cardíaca se acelera, las arterias se contraen y se produce resistencia a la insulina. Los recursos y la energía se redirigen desde los sistemas inmunitario, digestivo y endocrino a nuestros músculos más grandes, corazón y pulmones. Este es el estado fisiológico del estrés. Su propósito es mantenernos vivos, ayudarnos a enfrentar desafíos y superar obstáculos.

Si bien el estrés es un mecanismo útil de supervivencia y puede ser beneficioso cuando surgen desafíos en nuestra vida, solo está destinado a activarse por breves momentos. Una vez que la amenaza pasa, o una vez que se toman medidas y planes de acción para resolver los problemas, el cuerpo regresa a un estado de curación y reparación.

 

Estrés Crónico 

Sin embargo, ¿qué sucede si el estrés que enfrentamos no se debe a un peligro real o un desafío que estamos tratando de superar? ¿Qué pasa si la amenaza que encontramos es psicológica, una de nuestra propia creación?

 

Cuando repetidamente tenemos pensamientos negativos o corrosivos, creamos mapas neuronales que dan forma a nuestras mentes de una manera que crea incongruencia interna. Rumiando sobre por qué mi hijo no se comporta bien, el tráfico en el camino al trabajo, las debilidades de mi cónyuge y los aspectos menos agradables de mi trabajo, etc..todo esto activa el mecanismo del estrés. Día tras día y semana tras semana, entretener, albergar y cultivar este tipo de pensamientos crea un estado de estrés crónico en el que nuestra salud se pone en riesgo.

stress2.png

Si bien es fácil ver cuándo otros están bajo estrés, puede ser más difícil verlo en nosotros mismos porque nos acostumbramos a nuestra forma de vida. Nos acostumbramos a correr de una cosa a otra, chismear, enojarnos con nuestro cónyuge o pensar que la economía nunca funciona a nuestro favor.

 

Afortunadamente, nuestro cuerpo tiene un mecanismo de respuesta biológica que nos brinda la oportunidad de sentir y ver cuando los pensamientos que entretenemos no son útiles. Esa respuesta biológica es lo que comúnmente llamamos emociones.

 

La biología en la

respuesta emocional

AdobeStock_271091551.jpeg

Mientras estamos en este viaje llamada vida, interactuamos con nuestro entorno en cada momento de cada día. Mientras esto sucede, nuestros sentidos procesan toda la información recibida de estas interacciones, transmitiendo información al cerebro y creando conexiones neuronales. Esto permite que nuestra mente y nuestro cuerpo interactúen entre sí, desencadenando una serie de procesos electroquímicos que conducen a la necesidad humana de responder a las demandas que requieren nuestras experiencias.

 

La respuesta mental que elegimos con respecto a los pensamientos que decidimos entretener o descartar determina el tipo de químicos y hormonas que produce el cuerpo. La variedad de químicos producidos interactúa con cada célula de nuestro cuerpo y dicta las emociones y sentimientos que experimentamos.

Las emociones juegan un papel fundamental para ayudarnos a comprender el estado de salud de nuestro cuerpo. Cuando las células entran en contacto con ellas, las células envían una respuesta al cerebro con respecto al cóctel de sustancias químicas con las que acaban de entrar en contacto. Si la mezcla bioquímica es saludable para las células, se producen emociones agradables. Los sentimientos de felicidad, satisfacción, gratitud, compasión y otras sensaciones saludables actúan como el mecanismo biológico que las células tienen para que el cerebro sepa que la mezcla de productos químicos producidos es beneficiosa y útil para el cuerpo.

 

Por otro lado, si la mezcla no es saludable para las células, se producen sentimientos  desagradables. Las sensaciones de culpa, vergüenza, inseguridad, miedo o ansiedad son cómo las células despiertan el cerebro y nuestra mente al impacto negativo que los pensamientos corrosivos o negativos están teniendo a nivel microbiológico en el cuerpo. Aunque son desagradables, estas emociones juegan un papel fundamental porque brinda la oportunidad de reflexionar, aprender y crecer.

 

Sin la sensación de estas emociones, sería imposible conciliar las cosas en nuestras vidas que conducen al desarrollo de una mente no saludable y la degeneración de nuestra salud física.

 

La biología de la Transformación.

Cuando se trata de cambios y transformaciones, la mayoría de lo que nos han enseñado ha sido influenciado en gran medida por la teoría de genes. La teoría genética afirma que las características de una persona son fijas e inmutables. Bajo la teoría de los genes, los genes controlan cada aspecto de nuestra composición física, comportamiento y nuestra susceptibilidad a enfermedades físicas y mentales. En efecto, además del color de los ojos, la altura y otros rasgos físicos que predeterminan nuestra apariencia, todo comportamiento es hereditario, desde la actividad criminal hasta la creencia en Dios.

 

Sin embargo, los avances en el campo de la genética han demostrado que los genes son fluidos y dinámicos, más que estáticos o fijos. El genoma humano en realidad responde rápida e instantáneamente en función de lo que experimentamos, incluida la forma en que pensamos, hablamos y actuamos. Como cada día trae nuevos desafíos y oportunidades, la conexión fisiológica que nuestra mente tiene con el cuerpo impacta la actividad genética. En otras palabras, nuestra mente juega un papel crítico en la determinación de qué genes se activan y cuáles permanecen inactivos.
 

Este campo de la ciencia se conoce como epigenética. La epigenética nos permite ver con mayor claridad la forma en que la naturaleza dinámica de los genes proporciona un camino que otorga opciones ilimitadas para elegir nuestro destino, independientemente de los genes que hemos heredado de nuestros padres y antepasados.

AdobeStock_64573096.jpeg

El conocimiento que obtenemos a través de la epigenética nos ayuda a comprender mejor cómo cada uno de nosotros tiene el control de nuestras propias vidas, y que no estamos obligados a lo que se percibía en el pasado como la naturaleza rígida de nuestra composición genética. Sin embargo, las decisiones que tomamos son una parte importante de la expresión genética. Este concepto está en completo contraste con los conceptos de que la biología hace nuestro destino, donde los genes efectivamente nos quitan nuestra capacidad de elegir por nosotros mismos. La realidad es que nuestras decisiones, incluyendo los pensamientos que entretenemos y nuestro estilo de vida, crean el entorno genético en nuestro cuerpo.

 

¿Cómo ocurren los cambios?

change1.png

La rapidez y el grado en que ocurren los cambios han sorprendido a los científicos e investigadores. Los cambios pueden ocurrir casi instantáneamente a nivel genético. Por ejemplo, las actividades que ayudan a nuestro cuerpo físico, cómo hacer ejercicio, comer una dieta balanceada, dormir bien y reducir el estrés, crean beneficios biológicos a través del mecanismo de expresión genética.

 

La mente es el eje mediante el cual ocurre la transformación biológica. Esto se debe a que la mente es donde se almacena toda la información y los recuerdos de nuestras experiencias, incluyendo la historia de nuestro estilo de vida, pensamientos, comportamiento y emociones, todo lo cual afecta directamente la actividad genética.

 

Si bien nuestra mente es el receptáculo para almacenar información, nuestra conciencia juega un papel fundamental para ayudarnos a reconocer la calidad de los pensamientos que entretenemos. Nuestra conciencia, que es la parte invisible de quienes somos, nos ayuda a discernir si ciertas decisiones nos perjudican o nos ayudan. A través de nuestra conciencia, podemos ver áreas de nuestra vida que requieren cambios. Cualquier intención de cambiar el curso de nuestras vidas es iniciada por estos componentes invisibles que son parte de nosotros. Debido a que la parte invisible de nosotros dirige la intención, tiene la clave para la auto-transformación. La intención crea un efecto en cascada que impacta la bioquímica y la expresión genética.

 

Los paradigmas o creencias arraigados en la evolución o la teoría de los genes limitan nuestra comprensión de cómo ocurren estos procesos biológicos porque no explican el hecho de que la expresión genética no es un actor, sino que nosotros actuamos sobre ellos. Nosotros controlamos nuestra fisiología. Controlamos la forma en que nos sentimos. Controlamos el grado en que sufrimos angustia o dolor mental y emocional.

En el momento en que nos damos cuenta de lo que nuestros deseos e intenciones han creado, el sufrimiento que hemos soportado y cuando cambiamos el enfoque de nuestras vidas, sólo entonces experimentamos el tipo de cambio interno que crea el comienzo de nuestra transformación.

El  deseo sincero y la intención de cambiar crea un disparo inicial de acción potencial por miles de millones de sinapsis en el cerebro, que es creado por miles de millones de células nerviosas, creando una experiencia biológica. El cableado neuronal en su cerebro cambia constantemente, dependiendo de sus pensamientos, sentimientos, creencias y hábitos para dirigir esos cambios. Mientras ocurren estos cambios, los genes y los circuitos neuronales trabajan juntos para generar sentimientos de motivación y apoyo que nos permiten mantener nuestro deseo de hacer el trabajo requerido para crear el cambio. Esta es una parte crítica del proceso, ya que lo que pensamos, decimos y hacemos hoy da forma a nuestra composición genética en el futuro.

 

Es importante tener en cuenta que la transformación está biológicamente entrelazada con energía e información. Similar a todos los cambios que ocurren a nivel químico, puede haber un poco de caos o desorden en forma de sentimientos menos agradables durante el proceso. Puede ser doloroso a veces, mientras que otras veces trae sentimientos de alegría. La forma en que interpretamos o percibimos las emociones asociadas mientras experimentamos cambios juega un papel importante en el tiempo que experimentamos sentimientos menos agradables a medida que experimentamos la transformación.

 

La Oportunidad de

Transformación

A veces  la transformación personal puede ser planeada. Y otras veces, la transformación ocurre debido a una crisis, un deseo de progreso, la observación del mundo que nos rodea o debido a hábitos saludables que hemos cultivado durante años.

 

Si bien el catalizador para el cambio puede variar, lo que permanece constante es el hecho de que se necesita un ambiente mental saludable para inducir la transformación física, mental y conductual.

 

La vida nos brinda constantemente experiencias que nos inspiran sueños y aspiraciones para ayudarnos a guiarnos hacia la transformación. Desafortunadamente, los obstáculos como las emociones fuertes, el comportamiento poco saludable o adictivo o ignorar el sufrimiento que  estas condiciones han producido, dificultan la capacidad de iniciar el cambio. Esa es la razón por la cual el cambio para muchos puede ser un proceso largo, y por qué tanta gente crea creencias limitantes que los llevan a pensar que el cambio no es posible.

door.png

MediPure utiliza sus años de experiencia e investigación para guiar a las personas en el camino de la transformación. Nuestro objetivo es ayudar a crear comunidades saludables a través de ayudar a las personas a conectarse consigo mismas, especialmente al reconocer las historias mentales y las narrativas que han creado y repetido. Al reconectarse con ellos mismos, también ayudamos a las personas a ver, sentir y darse cuenta del potencial divino que ya existe dentro de ellos. Integramos las partes complejas del cerebro, la mente, el cuerpo y la parte invisible de quiénes somos para crear una transformación que sea alcanzable y duradera.